El auge de las Máquinas 

Conn Hallinan 

17/04/2004 

 

 

La prensa se divirtió mucho con la reciente debacle de los robot en el Desierto de Mojave. Compitiendo por $1 millón de dólares en premios, 15 vehículos corrieron una partida de 142 millas a través de uno del terreno más prohibidos en el país. Ninguno de ello pudo correr más allá de 8 millas. Los robots chocaron con cercos, se incendiaron, se volcaron o simplemente se quedaron parados. 

 

Sin embargo, el propósito del evento no era NASCAR para nerds, sino un frío y calculado plan para construir una generación de máquinas asesinas.

 

Patrocinado por Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA)), la "carrera" del  Martes 13 era parte de un plan del Departamento de la Defensa (DOD) para hacer que una tercera parte de los vehículos de combate del ejército, por el 2015, sean robotizados. La tendencia de reemplazar a soldados con máquinas es impulsada por un ejército sobre extendido, que busca formas de limitar las bajas norteamericanas y un círculo poderoso de fabricantes de armas además de un grupo de políticos con pensamientos imperiales adictos a los aportes de contribuciones de las corporaciones de la defensa. 

 

Este "auge de las máquinas" está en el corazón del reciente presupuesto militar de la administración Bush. Intercalados en los desembolsos para aviones, artillería y las armas convencionales, están los dineros para aviones de combate sin pilotos, tanques  robotizados, submarinos y un bombardero supersónico capaz de dejar caer seis toneladas de bombas y proyectiles en cualquier parte del globo en dos horas. 

 

La Tecno-guerra 

 

DARPA, la agencia detrás de estos sistemas de armas Buck Rogers, tiene un registro mezclado, algo entre tonto y serio. El elefante mecánico que se desarrolló para la Guerra de Vietnam no fue un guardián y uno duda que el canino robot para el Ejército, oportunamente nombrado "el Perro Grande", alguna vez bajará de las mesas de dibujo. Pero DARPA también nos dio tecnología de camuflaje, los fusiles M-16, misiles crucero, los predator sin pilotos armados con los mortales misiles Hellfire.

 

Actualmente está desplegando un láser de anhídrido carbónico para descubrir a los francotiradores en Irak, así como un arma "sónica" que puede incapacitar a supuestos alborotadores a 300 metros con una explosión de sonido de 145 decibeles. 

 

Boeing esta ocupada en las pruebas de su UCAV  X-45A  avión de combate sin pilotos para DARPA, mientras Northrop Grumman está trabajando en un competidor, el X-47A Pegasus. DARPA ya ha probado en campo el A-160 Hummibird, un helicóptero a control remoto para la Marina que pueden llevar 300 libras de misiles a 2,500 millas.

  

Según el representante norteamericano, Curt Weldon(R-PA), miembro de House Subcomittee o Procurements, un tercio de los aviones de combate táctico norteamericano, serán guiados a control remoto dentro de los próximos 10 años.

  

Lockheed Martin y Boeing, junto con Carnegie Mellon University, están desarrollando vehículos de combate terrestres: el Gladiador, el Retiarius y el Spinner.

 

El interés del ejército es en parte una función del Síndrome de Vietnam: un montón de restos de aluminio y llorones sobrevivientes juegan un triste rol en las noticias de las seis. Mientras que hasta ahora, la administración Bush ha mantenido estas imágenes bajo control, simplemente  prohibiendo a los medios de comunicación de filmar a los C-130 descargando los heridos y muertos, en la medida que la lista crezca aún más, le será más difícil mantener esto oculto. 

 

El señuelo de poder luchar una guerra sin conseguir que sus propios soldados sean muertos, es muy seductor. "Es posible que en nuestras vidas, podremos librar un conflicto sin siquiera salir de los Estados Unidos", dijo el Teniente Coronel David Branham al New York Times el año pasado.

 

Una guerra con máquinas de alta tecnología le permitiría a EE.UU. golpear rápidamente a enormes distancias, una capacidad importante en la estrategia de guerra preventiva de la administración Bush. 

 

El Proyecto Halcón, desarrollado por Lockheed Martin y Northrop Grumman, es un punto importante. Mientras la prensa ha llamado a la reciente prueba del X-43, exitosa, un vehículo crucero hipersónico con su velocidad como regalo para los aviones comerciales - 40 minutos de Washington a París - DARPA tiene algo muchísimo más siniestro en mente.

 

"El X-43 tiene todo que ver con la defensa y muy poco que ver con aerospacial", dijo Paul Beaver, analista de la defensa para Ashbourne Castor Associates a Financial Times. "Pero si puede vestirse como un programa aerospacial comercial le permitiría a la NASA (National Aeronautics and Space Administration) más acceso a fondos." 

 

Tal bombardero - tripulado o no tripulado - podría atacar un blanco en cualquier parte del globo dentro de dos horas. Los revolucionarios motores pueden acelerar un avión a 10 veces la velocidad de sonido, haciéndolo casi invulnerable. 

 

Una desmesurada  y gran porción del presupuesto militar de Bush acabará a en los cofres de los "Cinco Grandes" - Lockheed Martin, Northrop Grumman, Boeing, Raytheon, y General Dynamics. Pero desenredar ese presupuesto no es tarea fácil.

  

La demanda de presupuesto para el año fiscal 2005 es de 401.7 billones de dólares, un 9.7% más alto, pero hay un host de programas escondido en otros presupuestos. Por ejemplo, la cifra 401.7 billones de dólares no incluye 18.5 billones para armas nucleares, porque ese gasto está oculto en el Presupuesto del Departamento de Energía. Seguridad del País y programas relacionados con el Transporte, Justicia, Estado y Tesorería, agregan otros 42.5 billones. Lo que también debe ser incluido es el Departamento de Asuntos de los Veterano (50.9 billones) así como el interés que se paga en las deudas de la defensa (138.7 billones). 

 

La administración ya ha informado Congreso que piensa pedir un suplemento de 50 billones para las guerras en Irak y Afganistán (obtuvo 62,6 billones en la última primavera y 87 billones en noviembre).

 

Oprima el botón de suma  y el presupuesto militar será mas parecida a 702.3 billones de dólares. Ése es el dinero real. 

 

Las tropas fueron omitidas  

 

Pero no para las tropas. El promedio para las tropas en el frente es de US$16.000, igual que un empleado de Wal-Mart y según un estudio de Níquel and Dimed de la autora Barbara Ehrenreich, más de 25,000 familias de militares son elegibles para raciones de alimentación. El nuevo presupuesto elevará los sueldos en 3.5%, pero la mayoría de ese aumento irá a la Fuerza aérea de alta tecnología (9.6%), no al Ejército que es más grande (solo un 1.8%). 

 

Las corporaciones de armas es otra materia. Lockheed Martin, Boeing, y Northrop Grumman coparán uno de cada cuatro de esos dólares. 

 

Hay otros grifos de salida además del presupuesto militar, que chorrearán el dinero en los cofres de los Cinco Grandes. Los grandes ganadores en el fortalecimiento de la NASA serán Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman, y TRW - todos grandes contratistas aeroespaciales. 

 

Esta generosidad es reembolsada venido el Día de Elección. En el ciclo de la elección del 2002, las empresas de la defensa, lideradas por Lockheed Martin y Northrop Grumman, chorrearon sobre $16 millones en los Comités de Acción Política (PAC)en una proporción del 65% para los Republicanos y 35% para los Demócratas. Según el Centesr for Resposive Politics, esas cifras aparecen también ser mantenidas en la carrera a las elecciones del 2004.

 

La colusión entre políticos, el ejército y las empresas de la defensa son particularmente ilustrativas en la carrera de la administración para desplegar un sistema de misil antibalístico (ABM). El ABM absorbió el 15% de los 43.1 billones de dólares disponibles para el desarrollo de armas en el 2003 - 60% del cual fue a Lockheed Martin, Boeing, y Raytheon - y está consiguiendo un incentivo mayor en el nuevo presupuesto.

  

La hemorragia de dinero causada por el ABM ha agitado la oposición de actuales y de anteriores líderes militares. Liderados por el ex-Almirante William Crowe, ex comandante en jefe de la junta de Personal, 48 almirantes y generales instaron recientemente que la administración detenga el despliegue del ABM y en cambio desvíe los $53 billones de dólares dispuestos para ser gastados en el sistema, durante los próximos cinco años, a proteger los puertos de la nación del terrorismo. 

 

Mientras el presupuesto militar y los programas auxiliares continúan inflándose, el gasto doméstico subirá un tibio 0.5%; la Casa Blanca está resaltando su plan para elevar la educación que gasta un 3%, pero eso solo significará un aumento de $1.6 billones, menos del costo de sólo un bombardero B-2 de Northrop Grumman.

  

Máquinas que piensan y matan son caras y muy pocas compañías tienen los recursos para hacerlas en la escala necesaria para que EEUU. pueda continuar su rango imperial. La sinergia entre las grandes compañías que se benefician del imperio y su habilidad de llenar los cofres de elecciones de aquéllos que sueñan con un mundo más semejante al siglo 19 que al 21 siglo, es una muy poderosa. 

  

¿Guerra sin sangre?

  

Agregue a esto el asedio de un ejército con dificultades de alistamiento y el círculo está completo: la guerra que es costosa pero, por nuestro lado, sin sangre - es una guerra virtual. 

 

La guerra sin sangre es, claro está, una ilusión. Más de 600 soldados norteamericanos han muerto en Irak y otros miles están heridos y mutilados. Nadie sabe cuántos miles de iraquíes han muerto, porque, tal como el Teniente Comandante, Jane Campbell le dijo al New York Times, "No mantenemos una lista. Simplemente no es nuestra  política."

  

En su libro 'La Guerra Virtual', el historiador, Michael Ignatieff, hace la pregunta: "¿Si las naciones occidentales pueden emplear la violencia con impunidad, no estarán tentados de usarla más a menudo?” 

 

La "impunidad", claro está, es una fantasía. Nuestro ejército puede de hecho matar a enormes distancias con sus máquinas asesinas tipo Frankenstein. Pero eso sólo significa que serán los civiles, no el ejército quienes serán los blancos. Pregúnteles a los parientes de aquéllos que murieron en las Torres Gemelas, en las explosiones de la embajada en Kenya y Tanzanía, en la sala de fiestas en Bali y el tren de pasajeros  en España si la guerra de alta tecnología no tiene bajas.

 

Conn Hallinan es analista de Política Exterior de Focus y Decano en la Universidad Católica de Santa Cruz.

 

    Original en:

http://www.antiwar.com/article.php?articleid=2299

Traducción:

Animalweb

20/04/2004

 

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