PEDOPHOCRACY
Parte
IV
David McGowan
Los
Abusos en McMartin

"Raramente
tiene una extraña y poco comprensiva organización, un efecto tan
profundo en la cobertura de los medios de comunicación de una materia tan
polémica. La Fundación [Síndrome de Memoria Falsa] es una agresiva y
bien financiada máquina, experta en manipular a la prensa, atormentar a
sus críticos y movilizar un ejército diverso de psiquiatras, de
extrovertidos académicos, de testigos expertos en defensa, de abogados
litigantes, Freud bashers, críticos de psicoterapias y devastados
padres."
Columbia
Journalism Review, Julio/Agosto
1997,
Si existe alguien que puede describir los sentimientos
expresado por los padres de Presidio y West Point, son las madres y padres
de los niños que asistieron a la infame Escuela preescolar McMartin. El
caso de McMartin fue, por supuesto, el más grande y el más publicitado
caso de abusos rituales con multi-víctimas y multi-perpetradores que
captaron los titulares de los diarios en los años ochenta. También fue
un caso grotescamente falseado, tanto por los principales medios de
comunicación como por los 'alternativos' - quizás en ninguna parte más que en los
espantosos escritos de columnista de la Nation, Alejandro
Cockburn, quien fue tan lejos como
para escribir un artículo titulado "El Caso McMartin: Inculpen a los
Niños, Encarcelen a los Padres" que fue publicado en el Wall
Street Journal el 8 de febrero de 1990.
Alejandro Cockburn
Virtualmente todos estaban de acuerdo que los niños de
McMartin fueron victimizados. Existe un considerable debate, por supuesto,
tanto si esa victimización fueron abusivos cuidadores o fanáticos
terapeutas y fiscales. De cualquier modo, la posición de Cockburn en el
caso fue injusta y debería haber enviado una clara señal a la comunidad
progresista que había mucho más en las acusaciones de McMartin que
aquello que se veía. La dura realidad es que la Escuela pre-escolar
McMartin, junto con por lo menos otras dos escuelas pre-escolares de la
Bahía de Manhattan y un Servicio de Guardería infantil, eran el centro
de una enorme red de prostitución y pornografía infantil cuyo
funcionamientos parece haber sido protegido y encubierto por un gran número
de funcionarios locales, estatales y federales.
Un vislumbre de la verdadera naturaleza y el nivel del caso
McMartin es entregado por una correspondencia oficial del Sargento Beth
Dickerson del Departamento del Departamento de Alguaciles de Los Ángeles
al Agente Kenneth Lanning a la Unidad de la Ciencia Conductual de la
Academia del FBI en Quantico, Virginia, datado el 10 de febrero de 1985:
En agosto de 1983 de agosto, el departamento de policía de
Manhattan Beach comenzó una investigación con respecto a denuncias de
abuso sexual que ocurre en la preescolar
McMartin... En total, aproximadamente 400 niños fueron evaluados por
terapeutas en el Instituto Internacional de Niños. Todas las entrevistas
fueron filmadas y 350 niños revelaron una conducta sexual...
En todos, las víctimas nombraron a siete maestras (seis
mujeres y un varón) de la escuela preescolar como haberlos agredidos.
Estos individuos han sido acusados actualmente con 209 cargos de agresión
a menores. También fueron nombrados,
aproximadamente otros 30 individuos que aún no son acusados, así
como numerosos 'extraños' no
identificados.
Las víctimas de McMartin acusan que los abusos sexuales
ocurrieron en terrenos de la escuela, así como en un mercado local,
iglesias, una funeraria, en varias casas, en una granja, en la consulta de
un doctor, en otras escuelas preescolares y en localidades desconocidas...
La mayoría de los niños declaran que fueron fotografiados desnudos...
Ellos mencionan que bebieron un liquido de color rojo o rosado que les
causó somnolencia... los niños revelaron haber visto sacrificios
animales (conejitos, caballos pony, tortugas, etc.) y alguno de estos
ocurrieron en iglesias. Las víctimas describen trozos de madera puestos
en sus vaginas y rectos y también siendo 'pooped' (defecados) y
'orinados' sobre sus cuerpos. Los niños dicen que los adultos a veces
usaban túnicas negras, formaban un círculo alrededor de ellos y
cantaban.
En
mayo de 1984, comenzó otra investigación pre-escolar, en la misma
jurisdicción policial, que provenía de una víctima de McMartin que
identificó al Manhattan Ranch Preschool como uno de los lugares al cual
fue llevado y agredido... adicionalmente los niños han empezado a revelar
el abuso sexual (aproximadamente 60 niños) y han nombrado a seis o más
sospechosos adicionales... Estos niños hablan de extraños que venían a
la escuela y les agredían, sacándoles fuera del campus para ser
agredidos, ser fotografiados desnudos y algunas hablaban de animales que
son abusados. Los niños hablan de ser golpeados con varas y de ser
'orinados' y 'pooped' (defecados) en...
[Los
recursos del] departamento de Policía y la oficina del Abogado procurador
del Distrito no eran suficientes para continuar en la multitud de
sospechosos no acusados en ambas escuelas preescolares... La Fuerza de
Tarea quedó operacional el 5 de noviembre de 1984. Debe hacerse notar que
la Fuerza de Tarea tiene otras dos escuelas preescolares bajo investigación
por supuesto abuso sexual además de McMartin y Manhattan Ranch. Una, la
Escuela Learning Game Preschool, esta claramente relacionada a McMartin.
Un
asombroso número de 460 niños se informó de ser abusados sexualmente en
la tres escuelas, estrechamente relacionadas, de Manhattan Beach. Más
asombroso aún, el investigador/escritor Michael Newton, (entre otros) ha
hecho notar que el Instituto Internacional de Niños ha determinado que
"un total de ochenta por ciento presentaban síntomas físicos,
incluyendo cicatrices vaginales o rectales, sangramiento anal, dolores
intestinales y el 'reflejo anal de wick' asociado con penetración
violenta". Los relatos de las víctimas/testigos eran notablemente
similares sobre la naturaleza de los abusos, las locaciones en dónde el
abuso tuvo lugar y de los perpetradores del abuso. Y éstos no eran, como
normalmente se cree, sólo niños pre-escolares que cuentan tales
historias; algunos de los testigos eran ex estudiantes ahora adolescentes
y jóvenes de veinte años y sus historias corroboraban aquellas de los niños.
A
los testigos mayores no les fue permitido testificar en los juicios de
McMartin, sin embargo, ya que el estatuto de limitaciones para los crímenes
cometidos contra ellos, había expirado. También muchos de los testigos más
jovenes fueron incapaces de ofrecer un testimonio, por varias razones - la
más notable es porque ellos fueron también, severamente traumatizados.
Aun así, tal como el autor Jan Hollingsworth lo ha señalado, los
fiscales tenían a su disposición "más de cien niños testigos de
11 años de edad y una enorme cantidad de informes médicos conteniendo la
documentación de órganos genitales y anos llenos de cicatrices".
Los
relatos de estos niños, debería hacerse notar, no fueron provistos a
ellos por algún diabólico equipo de terapeutas y periodistas que buscaban
noticias de primera página. Muchos de ellos, fueron entregadas espontáneamente
a centenares de padres y a un número de especialistas del cuidado de
menores. Y muchas de las víctimas de la Escuela preescolar McMartin,
todos adultos ahora, todavía cuentan hoy, las mismas historias.
Cualquiera
que sugiera que las denuncias en el caso de McMartin eran verdad y que un
masivo encubrimiento ocultó la verdadera naturaleza y el alcance del
caso, probablemente será etiquetado como un 'teórico de conspiración'. La teoría de conspiración más absurda alrededor del caso
McMartin, sin embargo, siempre ha sido la noción que alguna cábala de
terapeutas fanáticos pudo implantar 'falsos recuerdos' de horribles
abusos en las mentes de casi 500 individuos y las ha hecho persistir hasta
este momento.
A
pesar del inmenso número de testigos - la mayoría de ellos portando
evidencia física de abuso - y a pesar del hecho que el juez que presidió
más de un año de testimonios del proceso determinó que el estado tenía
evidencia más que suficiente para proceder al juicio, la abogado del
distrito, Ira Reiner, inexplicablemente desestimó todos los cargos contra
cinco de los siete demandados de McMartin el 17 de enero de 1986. Seis días
antes de aquello, había despedido sumariamente a dos fiscales en el caso.
Por
lo menos tres-docenas de sospechosos que habían sido identificados en
forma independiente por numerosos testigos, nunca fueron acusados, en
absoluto. Uno de éstos, era un hombre llamado Robert Winkler, que fue
arrestado en la vecina Torrance, California y acusado de dirigir un
servicio de cuidado de desde el Coco Palmas Motel,
que las autoridades describieron como un frente de una red de abuso
sexual. Los niños en el caso de McMartin reconocieron a Winkler en las
noticias de televisión como el hombre que ellos habían conocido como el
'Wolfman' [hombre Lobo]. Los niños describieron a Winkler de ser un
visitante frecuente a la escuela, que a menudo entregaba las drogas que se
usaban en rituales abusivos, rituales que a veces se llevaron a cabo en
iglesias, en un cementerio o en un crematorio. Wolfman, muy
convenientemente, fue encontrado muerto en la víspera de su juicio, según
se dice, debido a una dosis excesiva de drogas.
Winkler
no fue el único en no asistir a su cita en la corte en relación con el
caso de McMartin. Judy Johnson, la primera de los progenitores de McMartin
que presentó una demanda, nunca entregó su programado testimonio. Su
cuerpo desnudo fue encontrado en el piso de su casa, su muerte se dijo,
era debida a las complicaciones de su alcoholismo crónico. Antes de su
muerte, ella fue ridiculizada regularmente, por los abogados de la defensa
y sus aliados medios de comunicación, como una desquiciada y rara
persona. En la verdad, Johnson no era conocida por tener algún problema
mental, o un problema con la bebida antes de saber del inconcebible abuso
que su hijo había sufrido. Considerada una testigo importante de la
prosecución, Judy Johnson recibió frecuentes amenazas antes de su muerte
y ella era seguida cuando se aventuraba salir a la calle. Muchos de los
otros padres de McMartin eran abiertamente escépticos de la declarada
causa de muerte de Judy Johnson.
Un
ex policía de Hermosa Beach llamado Paul Bynum, que había sido
contratado por los padres de las víctimas como investigador privado,
también resultó muerto en la víspera de su fijado testimonio. Su muerte
por disparo fue caratulada como un suicidio, aunque aquellos que eran
cercanos de Bynum contradicen esa razón. Entre otras cosas, Bynum podría
haber testificado sobre el examen que hizo del proyecto de excavación de
un túnel conducente al sitio escolar. Esto fue, por supuesto, objeto de
mucha mofa por los medios de comunicación. El hecho que los niños
repetidamente relataron historias de túneles bajo la propiedad, por el
que ellos podían ser transportados en secreto hacia y desde la escuela y
en el que fueron sometidos a horribles abusos en una sala secreta, esto
frecuentemente fue citado como 'la prueba' que las historias de los niños
eran fabricaciones. Fue aceptado universalmente que los túneles en
realidad no existieron, que era la visión consensuada de los medios de
comunicación y de las autoridades de la ley. No obstante, mientras es
verdad que la investigación comisionada por la oficina del Abogado
procurador del Distrito no encontró ninguna evidencia de túneles, otra
investigación, ignorada por los medios de comunicación, ciertamente lo
hizo.
Muchos
de los padres no estaban satisfechos con el examen superficial de la
oficina del Abogado Procurador y comisionaron otra investigación del
lugar cuando la propiedad se vendió en abril de 1990. Para llevar
adelante este proyecto, ellos contrataron a E. Gary Stickel, Ph.D., un
arqueólogo altamente reconocido recomendado a ellos por la Cátedra
del Programa Interdisciplinario del Departamento de Arqueología de
la UCLA. El curriculum vitae de Stickel incluía el haber trabajado como
consultor de George Lucas en las películas de Indiana Jones. También
fueron traídos al caso varios otros especialistas técnicos. Tal cuando
Stickel escribe en su informe sobre la excavación, "comprometiendo
un altamente recomendado equipo arqueológico profesional, [los padres]
esperaban traer autoridad científica a cualquier cosa que podría
encontrarse o un veredicto definitivo para cualquier cosa que no fuese
encontrada". Y lo que el
equipo encontró era precisamente lo que los niños, durante los siete años
anteriores, habían estado diciéndoles que ellos encontrarían:
El
proyecto desenterró no solo uno, sino dos complejos de túneles, así
como también, previamente no reconocido, características estructurales
que desafiaron la explicación lógica. Los dos complejos de túneles
correspondían a las situaciones y las descripciones funcionales
establecidas por los informes de niños. Uno había sido descrito como
para proporcionar un acceso indetectable a un edificio adyacente hacia el
Este. El otro, proveía de un acceso al exterior bajo la pared oriental
del edificio y contenía dentro de él una espacio agrandado de aspecto
cavernoso que correspondía a las descripciones de los niños de un
'cuarto secreto'.
Ambos,
por las huellas del contorno de las paredes y la naturaleza de los objetos
recuperados, indicaban que los túneles se habían excavado a mano bajo la
losa de concreto del piso, después de la construcción del edificio... no
sólo los rasgos descubiertos cumplían la precalificación de la
investigación como túneles diseñados para el tráfico humano, no había
tampoco, ninguna explicación alternativa o natural para la presencia de
tales rasgos...
Si
las historias de los niños fueron ficticias fantasías, no hay ninguna
excusa para los túneles descubiertos bajo la escuela. Si realmente allí
habían túneles, no hay ninguna excusa para negar cualquiera y cada una
de las denuncias de los niños y de sus padres.
Esta investigación se completó antes que el
proceso judicial de McMartin concluyera y aún así, esta devastadora
evidencia nunca fue presentada en la corte por el equipo de la prosecución.
La existencia de este detallado informe - completo con las fotografías y
mapas del complejo de túneles - fue conocido por la prensa local y
nacional, pero nunca fue publicado. Hasta el momento, se niega que algún
túnel existiera alguna vez bajo la Escuela preescolar de McMartin. El
rechazo de los túneles es necesario para mantener la ilusión que los niños
no eran testigos creíbles, esa ilusión es un componente esencial del
encubrimiento. Ya que si los niños fueran creíbles, las implicaciones irían
mucho más lejos que los túneles bajo la escuela. Hay relatos de los niños,
por ejemplo, de haber sido usados como prostitutas infantiles en casas
privadas y negocios por toda la comunidad. Ellos también hablaron
frecuentemente de ser fotografiados y filmados mientras eran abusados. El
Abogado del distrito, Robert Philibosian, declaró públicamente que la
escuela Preschool McMartin era un elaborado frente de un funcionamiento en
gran escala de pornografía infantil. Veintitrés padres interpusieron una
demanda haciendo la misma denuncia.
Otros relatos repetidos muchas veces por los niños eran aún
más perturbadores. Ellos contaron que fueron obligados a presenciar y
participar en rituales de tortura, asesinatos y mutilaciones de animales y
en ocasiones, de bebés humanos y también de niños. Ellos dijeron que
fueron obligados a beber la sangre y comer la carne de los cuerpos
sacrificados, de ser testigos de decapitación de infantes y forzados
ellos mismos a apuñalar infantes. Ellos también contaron que fueron
encerrados en ataúdes junto a los cadáveres
mutilados. Y ellos hablaron de ser sujetos de toda clase de actividad
sexual depravada imaginable, incluso necrofilia, coprofilia y bestialidad.
El abuso era de tal abrumadora brutalidad que casi está más allá de la
comprensión humana que alguien sea capaz de infligir tal tortura física
y psicológica en niños. Y con todo, estas historias estaban pronto
siendo contadas por miles de otros niños a lo largo del país ya que los
casos de abusos de pre-escolares se extendían como fuego sin control. Los
jóvenes niños de todos los niveles de vida y de todas las partes del país,
estaban relatando experiencias notablemente similares de horrendos abusos
rituales.
¿Cómo era esto posible? Si todos ellos eran víctimas de
'falsa memoria', ¿Cuan
grande debería ser la conspiración de terapeutas de todo el país para
implantar los mismísimos recuerdos en todos estos niños? Los expertos
han notado que los niños víctimizados muestran un nivel de conocimientos
que desafía la explicación racional si los niños no han experimentado
lo que ellos dicen haber experimentado. Por ejemplo, éstos niños víctimas
pueden describir como se ven, el olor, la textura y colores de las vísceras
humanas con precisión. Ésta es una habilidad, se argumenta, que muy
pocos adultos poseen, otros de aquellos que han se han especializado como
cirujanos o jueces. Estos niños también despliegan un nivel notable de
conocimientos de una variedad amplia de prácticas sexuales humanas no
convencionales, incluyendo muchos actos que, nuevamente, la mayoría de
los adultos no tiene conocimiento o conciencia. ¿Si estos niños no
experimentaron estas cosas de primera mano, entonces cómo obtuvieron
tal conocimiento?
En febrero de 1985, la oficial Sandi Gallant del
Departamento de Policía de San Francisco envió un informe a sus
superiores haciendo notar las similitudes en los numerosos casos de abuso
ritual. Ella había recogido la evidencia de funcionarios compañeros y de
los departamentos de policía por el país y había resumido la referida
evidencia en los informes policiales enviados a ella. Una cita de su
informe dice lo siguiente:
La
información contenida aquí es desagradable y rara, a tal grado que uno
podría optar por desacreditarla. Sin embargo, la investigación que yo he
realizado en esta área ha revelado que numerosos casos de este tipo están
apareciendo alrededor del país y en Canadá. Las similitudes en los
relatos de cada víctima infantil usadas en estos crímenes, tienden a dar
credibilidad a la información revelada por otros. Adicionalmente, los
psiquiatras y terapeutas que han estado tratando a las víctimas, declaran
que la consistencia de los relatos y los detalles explícitos revelados,
les hace creer que estos niños están diciendo la verdad. También es
creencia de cada funcionario de la ley que envió información para este
informe que las víctimas están diciendo la verdad y que, de hecho, los
niños serían incapaces de inventar tales historias.
Durante
mi investigación, similitudes comenzaron a emerger indican una fuerte
probabilidad que allí existe una red de personas, en este país,
involucradas en el abuso sexual y posibles homicidios de niños jóvenes.
Estos casos parecen diferir de los casos aislados de abusos hacia niños
en que los crímenes mencionaron aquí se han cometido con una meta común
en la mente - la de mutilar y asesinar niños con propósito rituales o de
sacrificios. Muchos de los casos informados también revelan la
posibilidad de pornografía infantil más allá del tipo normal de 'kiddie
porno' en la que estos niños son fotografiados durante rituales con
algunos miembros en túnicas u otras vestimentas y velas, serpientes,
espadas, altares y otros tipos de material de rituales que se usa.
Gallant
solicitó que el informe se envíe posteriormente al jefe de policía para
que él lo revisara y lo reenviara al FBI. Posterior a su revisión, sin
embargo, el jefe de la policía rechazó reenviar el informe. Gallant hizo
un próximo intento en el Departamento de Justicia norteamericano para que
revisara su informe, pero ella fue amonestada allí también.
En
cuanto al caso de McMartin, nunca existió algún cuestionamiento al hecho
que los niños fueron horrendamente abusados allí. Aunque raramente se ha
publicado en los reportajes de la prensa, los jurados eran claramente de
la opinión que eso era, de hecho, el caso. La suspensión del jurado y
los sobreseimiento en varios procedimientos fueron el resultado de la
incapacidad de los miembros del jurado para identificar a los
perpetradores del abuso, no la reflexión de alguna creencia que no hubo
abusos. Los jurados atribuyeron su incapacidad para identificar a los
perpetradores a la inepta presentación del caso por parte de los
prosecutores.
También
es raro que en los informes de los procesos, la matriarca de la familia
McMartin - Virginia McMartin - admitió ante el estrado que una de sus
propias nietas creía que sus propios hijos, (sus biznietos) habían sido
agredidos en la escuela. A propósito, Virginia McMartin era más que sólo
la operadora del pre-escolar. A mitad de los años sesenta, ella logró un
nivel de semi-celebridad en el campo de cuidados de menores y viajó
extensivamente como consultora, incluyendo paradas en Nueva Zelanda,
Australia, Dinamarca, Suecia, Noruega e Inglaterra.
Otro
aspecto notable de los juicios de McMartin es que al equipo de la defensa
les fue permitido hacer objeto a los testigos menores del más largo pre-proceso
en la historia de la nación. Enfrentando una batería de tantos como
siete rabiosos abogados de la defensa, los ya severamente traumatizados
fueron verbalmente asaltados durante semanas en un intento desesperado
para quebrarlos. El estado hizo muy poco intentos para proteger a estas víctimas/testigos
jóvenes.
En
el último análisis, la conclusión lógica a ser deducida del caso de
McMartin es que 460 niños no conspiraron para mentir acerca de los abusos
sexuales que ellos sufrieron. Ellos probablemente tampoco mentían acerca
de su envolvimiento en la prostitución infantil y pornografía infantil.
Ellos ciertamente, no mentían acerca de los túneles bajo la escuela.
Ellos probablemente no mentían acerca de su envolvimiento forzado en
rituales satánicos en que los adultos que vestían túnicas de ceremonia
negras, proferían cantos. De hecho, por lo menos una de tales túnicas
fue requisada desde la casa de uno de los demandados. Y quizás mucho más
trágicamente, existen muchas razones en todo caso, para creer que ellos
no mentían sobre los sacrificios de sangre.
REFERENCIAS:
1. Constantine, Alex Virtual Government, Feral House, 1997
2. Hollingsworth, Jan Unspeakable Acts, Congdon & Weed,
1986
3. Kahaner, Larry Cults That Kill, Warner Books, 1989
4. Newton, Michael Raising Hell, Avon Books, 1993
5. Raschke, Carl Painted Black, Harper and Row, 1990
6. Ryder, Daniel Cover-Up of the Century, Ryder Publishing,
1996
7. Stanton, Mike “U-Turn on Memory Lane,” Columbia Journalism
Review, July/August 1997
8. Stickel, E. Gary, Ph.D. “Archaeological Investigations of the
McMartin Preschool Site, Manhattan Beach, California” (unpublished
report of investigation)
9. Summit, Dr. Roland C. “The Dark Tunnels of McMartin,” Journal
of Psychohistory, Spring 1994
(McGowan es el autor de 'Descarrilando la Democracia y Comprendiendo la palabra-F' y también es el administrador del sitio web "Centro para una Norteamérica Informada")
http://www.davesweb.cnchost.com/
Original
en:
http://www.the7thfire.com/Politics%20and%20History/Pedophocracy/child_sexual_abuse_in_Brussels.htm
Traducción:
Animalweb
5/06/2005
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