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Los Nuevos Dioses y el Control Mental en Chile Hace bastante tiempo que quería hacer un trabajo sobre los métodos de control mental que se llevan a cabo en Chile, desde mi vuelta, observaba, no sin pena, el cambio del comportamiento de los Chilenos y sospechaba que se habían y estaban utilizando técnicas de control mental sobre la población para crear apatía y desesperanza. En varios escritos toqué superficialmente el tema y hablé de la "desesperanza aprendida", del miedo, la angustia y de otros experimentos dentro del campo de la Psicología que con toda seguridad se estaban aplicando. Basta ver el número creciente de personas jóvenes que presentan "el síndrome de pánico" y el temor permanente de la población. El creciente uso de drogas aniquiladoras del cerebro como el neoprén y la pasta base en los sectores populares, la cocaína y el éxtasis en los de más alto ingreso, no es porque sí, existe a mi parecer una permisividad en el tráfico y promoción por parte de los detentadores del poder. Se obtienen ganancias, "capicúa", por dos lados; económicas por una parte ya que mueve millones y los que verdaderamente lucran no son descubiertos, están en las sombras, en el caso de las "drogas prohibidas" o son vendidas por los laboratorios de los Nuevos Dioses en el caso de las "permitidas" y por otro lado se elimina la posibilidad de tener un enemigo social dentro de las clases populares que sufren la explotación criminal. No reclaman solo se drogan o emborrachan que es otra forma de dominio y aniquilación de la mente. Por otro lado los gobernantes actuales, es decir la concertación, puede así, sin contrapesos ni manifestaciones sociales, impulsar sus políticas dictadas en Washington: entregar nuestras riquezas a los Nuevos Dioses (estas 500 empresas que son dueñas del mundo) y quedarse con el vuelto (ver: Stiglitz el globalizador que desertó). En los diferentes países de Europa, en Medio Oriente, México y Australia, se les fumiga casi a diario con sustancias químicas adormecedoras de la mente para que acepten "el Nuevo Orden Imperial" y acaten los designios de los Nuevos Dioses: que acepten ser esclavos. Quizás en Chile no es necesario dado los altos índices de contaminación existentes a diario, lo cual, hace innecesario el gasto de combustible de los aviones de fumigación. O se entreguen los "calmativos" como se les llama en la jerga militar a través del agua junto a un conocido "calmativo" que es el fluor, usado en la segunda guerra mundial por los nazis para controlar sus soldados. El asunto es que han logrado adormecer a nuestro pueblo y hacerle creer que viven el el paraíso tal como se presenta en la película The Matrix. La realidad supera la ficción y nuestro país es un ejemplo de ello. Esto lo escribo a modo de prólogo de un artículo aparecido en el Diario La Tercera del día de hoy, Sábado 6/07/02, se publica el alto consumo de "antidepresivos". Las cifras no me sorprenden en absoluto, pero me llama la atención, ya que al parecer se están sobrepasando las dosis necesarias y se están preocupando de ello (los zombies no están funcionando bien). No me cabe duda que el consumo elevado obedece a un plan orquestado.
Animalweb
DIARIO LA TERCERA Sabado 6 de Julio del 2002
"En 2001 se vendieron 3.370 millones de
cajas
Matias Rodríguez y Aida Worthington Paulina tiene 30 años, una buena situación económica, trabajo estable y muchas amistades. Pero hay días en que se siente sola, sin ánimo y con la autoestima baja. Cree que tomar fluoxetina, un popular antidepresivo, le hace bien. Parte a la farmacia, compra una caja, sin receta, y se toma las pastillas. Si bien es cierto que un 10% de los chilenos, según la Organización Mundial de la Salud, padece de depresión, son los menos los que están en tratamiento. Es la automedicación y el mal uso que se hace de estos fármacos lo que explica la venta en farmacias de tres millones 370 mil pastillas durante el año 2001. Las ventas de antidepresivos en Chile han experimentado un fuerte boom desde 1999, con un crecimiento del 12%, muy superior al promedio de crecimiento de remedios que fue de sólo un 0.4%. El problema es que la mayoría de los 48 medicamentos antidepresivos que se ofrecen en el mercado local, y cuyos precios fluctúan entre $ 420 a $ 20 mil por caja, no necesitan receta. "Hay gente que toma una fluoxetina porque le duele la cabeza, porque está enojada con el jefe o porque tiene un examen", explica a título personal el siquiatra Juan Maass, vicepresidente de la Sociedad de Neurosiquiatría de Chile. "Este no es un antidepresivo peligroso", explica el médico siquiatra Gustavo Guzmán, refiriéndose a la fluoxetina y sus similares. A diferencia de los que anteriormente se recetaban, la fluoxetina no tiene tantos efectos adversos, como cardiopatías, somnolencia y disminución de la libido. Pero tampoco son completamente inocuos. "A largo plazo van provocando una modificación a nivel neuronal. Los pacientes tienen síntomas como desmotivación, desgano, desinterés y, al suspenderlos bruscamente, tienen síndromes de abstinencia, nerviosismo e irritabilidad", agrega Maass. Es el caso de María Elena (20), quien toma pastillas desde los 16 años: "Decidí dejar la cantidad de antidepresivos que tomaba, porque sentía que dominaban mi vida. Cuando los dejé me empezó a latir el corazón muy rápido, perdía el equilibrio y me sentía como lánguida, con el cuerpo cortado. De repente me venían unos bajones, lo que es súper angustiante", relata. Uso correcto Las razones para tomar un antidepresivo en Chile a veces van más allá de problemas sicológicos. "Hay un ejemplo casi dramático, y es que la fluoxetina se está usando en casi todas las recetas para bajar de peso", afirma el siquiatra de la Universidad de Chile, Carlos Castro. El siquiatra Guzmán cree que las pastillas sólo deben ser "adquiridas con receta médica, situación que no ocurre hoy en día", tal como lo comprueba Paulina: "Pido en la farmacia uno que toma mi hermana. Se lo recetó el médico y dice que es bueno. Nunca me han pedido la receta", comenta. "Hay que hacer bien el diagnóstico, ver qué medicamento se acomoda al paciente y ver bien cuál es la dosis. A veces alivian, pero no curan", añade Castro. "Hay una exageración en el tratamiento de esta enfermedad", explica Maass. "Hay que distinguir si es depresión, o está simplemente bajoneado", agrega Castro.
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