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DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS
DERECHOS DE LOS ANIMALES
ADOPTADA en 1977 por la Liga Internacional de los Derechos del
Animal
y proclamada en 1978.
Posteriormente fue aprobada por la UNESCO y por la ONU.
EL ESPÍRITU DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LAS
DERECHOS ANIMALES
La Declaración Universal de los Derechos de los Animales fue proclamada
solemnemente el 15 octubre de 1978, en la casa de la UNESCO en París. La
declaración constituye una postura filosófica en la relación que debe
establecerce ahora entre la especie humana y las otra especies. La filosofía se
funda en conocimiento científico moderno y expresa el principio de la igualdad
de la especie con respecto a vida. En el umbral del siglo XXl, provee a la
humanidad de un código de ética biológico. La igualdad universal no es un nuevo
concepto; se ve en las civilizaciones que anteceden la civilización occidental y
en las religiones que difieren totalmente de la tradición de Judeo-Cristiana.
Pero ésta ética necesitaba establecerse clara y firmemente en el mundo de hoy
que ha sufrido ya considerable desorganización, que está constantemente amenaza
con la destrucción, la violencia y la crueldad.
Mientras
que la humanidad ha logrado gradualmente establecer un código de derechos para
su propia especie, ésta no retiene ningun derecho especial sobre el universo,
siendo, de hecho, solamente una de las especies de animales sobre el planeta y
una de las más recientes. La vida no pertenece a la especie humana; y el ser
humano no es ni el creador ni el dueño exclusivo de la Vida. La vida pertenece
igualmente a los peces, insectos, mamíferos, pájaros y hasta las plantas. En el
mundo viviente el ser humano ha creado una jerarquía arbitraria que no existe en
la naturaleza y que sólo toma en cuenta las necesidades de la raza humana. Esta
jerarquía antropocéntrica ha dado pie al racismo (specism; ³especismo²). ie: la
adopción de actitudes diferentes para especies diferentes, destruyendo unas,
mientras protege otras, declarando algunos como "útiles" y otras como "pestes" o
"fieras", reservando el término "inteligencia" para la especie humana, mientras
a los animales se otorgan meramente "instintos".
El racismo
(specism; ³especismo²) es lo que llevó al ser humano a cree que los animales no
experimentan dolor de la manera que lo experimentan los humanos. Hoy queda
bastante claro que los animales sí experimentan sufrimiento físico de la misma
manera que los humanos, y que el pensamiento animal, relacionado a la presencia
de un sistema nervioso central, es mucho más complejo que lo que la
neurociencia había sugerido anteriormente, que por lo tanto ésto significa que
los animales también experimentan sufrimiento mental.
La
Declaración Universal de los Derechos de los Animales está diseñada para ayudar
a la humanidad a restaurar la armonía en el universo. No está diseñada para
revivir el estilo de vida de tribus primitivas. Es una etapa durante la cual los
humanos llegarán a respetar la vida en todas sus formas, para el beneficio de la
comunidad biológica entera a la que la humanidad pertenece y sobre la cual que
depende.
La
Declaración Universal de Derechos Animales no está destinada a ser una
desviación o distracción a la lucha contra el sufrimiento y la pobreza humana,
tanto mental como física, contra el egoísmo desenfrenado, la tortura y el
encarcelamiento político. Todo lo contrario. El sentir respeto por los derechos
de los animales, tendrá como consecuencia el respecto a los derechos humanos,
siendo ambos inseparables.
La
Declaración Universal de Derechos Animales provee a la humanidad con una
filosofía, un código de ética biológica y un código de comportamiento moral que,
cuando se le de cuidadosa consideración, y cuando se despierte una conciencia
genuina, la raza humana reanudará su posición apropiada entre las diferentes
especies, viviendo como parte del balance de la naturaleza, siendo éste el
requisito previo básico para la misma supervivencia de la especie humana. Esto
significa que la especies humana tendrá que cambiar el desenfreno y actitudes
actuales antropocentristas, así como también todo las formas de zoolatría, para
adoptar un modo de comportamiento y un código moral con base en la defensa de la
Vida, dando precedencia al biocentrismo.
Bases
Biológicas de la Declaración Universal de Derechos Animales
Con
tales ambiciones, la Declaración Universal de Derechos Animales constituye una
etapa clave en la historia de la inteligencia humana y de las consideraciones
morales.
Los
conceptos éticos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos de los
Animales se basan en tres factores claves que han surgido con los recientes
descubrimientos en la ciencia de la biología moderna, la genética molecular,
genética poblacional, ecología, neurofisiología y etología.
1. En
el campo de genética molecular se ha mostrado que como todo, las especies
animales se han hecho con las mismas materias encontradas en un código genético
universal, ellos tienen un origen común y se relacionan por lo tanto con uno
otro. Esto incluye la especie humana.
2. La
ecología y la ciencia poblacional han dado a conocer un nivel alto de
interdependencia entre especies e individuos; esta interdependencia opera dentro
de un sistema vivo y extenso, que es la comunidad biológica global. Estos campos
de ciencia también explican que el balance dinámico de este sistema complejo se
funda enteramente sobre la diversidad de los elementos constitutivos, así como
de los genéticos, al igual que la diversidad genética y el comportamiento
diverso de las especies, como la diversidad genética del comportamiento de los
individuos se expresan dentro de un marco de la diversidad geo-climática de los
diversos ambientes de la vida.
3.
Enfrentado con las muchas y variadas maneras en que animales perciben, actúan y
reaccionan a su ambiente, ambas la neurofisiología y la etología han dado a
conocer bases comunes que guían los diferentes tipos de comportamiento y que
rigen las relaciones entre las especies animales diferentes, ya sea éste
comportamiento instintivo, memorizado o aprendido. Los mismos campos de estudio
científico han mostrado que los animales sufren de hecho. El sufrimiento
ocasiona, o una respuesta motora (corriendo lejos), o una conducta de réplica
(llanto, gritos, defensa propia) o una respuesta autónoma (úlcera neurogénica);
puede también ser expresada por serias perturbaciones de conducta, (postración,
auto-mutilación, agresividad permanente). La sensibilidad para el dolor y la
capacidad para reaccionar a éste como un intento para neutralizar el dolor o
eliminar la causa, son mecanismos básicos y difundidos y puede inferirse que
ellos primero aparecieron en una etapa muy temprana en la evolución del mundo
animal.
Las
ciencias que estudian la Vida han demostrado que hay, unidad extrema en el mundo
viviente, que significa que la comunidad biológica o la biosfera es un sistema
coherente y la diversidad extrema en las formas y capacidades de las especies e
individuos. Este es el combustible básico para la evolución que la usa como
recurso requerido para que mantenga su ímpetu propio. Todos las especies y todos
los individuos, mediante su originalidad, contribuyen a la estabilidad dinámica
de la biosfera y por ende a la supervivencia de todos los componentes. Cada
especie y cada individuo por lo tanto tienen derechos naturales para vivir con
dignidad.
La especie humana ha tomado a su cargo la gestión de la economía biológica para
toda la biosfera, pero ésto ha sido logrado imponiendo una jerarquía de especies
e individuos, definido exclusivamente desde el punto de vista de las capacidades
de un grupo cultural que se cita como punto de referencia.
La
domesticación totalitaria de la Naturaleza por el ser humano ha sido efectuada
por una unificación forzada, con todo el consecuente dolor, sufrimiento y
matanza. Tarde o temprano, inevitablemente constituirá una amenaza a la
evolución y a la misma existencia total de la biosfera. Esta fatalidad es
particularmente seria pues es imposible determinar el momento exacto en que el
balance será irreversiblemente comprometido.
Es
por lo tanto responsabilidad del ser humano respetar la Vida en todas sus
formas. Este respeto debe expresarse tanto para la unidad como para la
diversidad de todos los seres vivientes y también para la dignidad de todos los
animales. Debe ser el producto de una pacífica pero continua batalla, con el
objeto de reducir el sufrimiento y el dolor en la comunidad biológica al que el
ser humano pertenece y sobre el cual él depende. Este respeto a la Vida puede
únicamente lograrse mediante un programa eficiente de educación a la sociedad
fundado en unas sólidas bases morales, legales y científicas.
Ya
que el conocimiento cognitivo y la cultura se ven como atributos puramente
humanos, es por lo tanto razonable inquirir las bases y las limitaciones de los
derechos afirmados por un individuo o grupo de individuos en la relación otros
humanos. Ya ahora es altamente legítimo desafiar los derechos que el hombre se
ha asignado a sí mismo, otorgándose a sí mismo autoridad sobre el sufrimiento y
la vida animal para satisfacer deseos que distan grandemente de sus necesidades
nutritivas básicas
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